¿Cómo son nuestras clases de ruso?
Cómo son nuestras clases de ruso
Aprender ruso exige algo más que memorizar vocabulario o completar ejercicios de gramática. Para llegar a utilizar el idioma con seguridad es necesario trabajar de forma conjunta la comprensión, la conversación, la pronunciación, la lectura y la escritura.
Por eso, en Academia de Ruso de LinguaEstudio planteamos las clases como un aprendizaje progresivo en el que cada nuevo contenido se pone en práctica desde el primer momento.
Nuestro objetivo es que el alumno comprenda cómo funciona el ruso, pero también que vaya adquiriendo los recursos necesarios para entenderlo, hablarlo, leerlo y escribirlo.
- Aprender ruso de forma progresiva
El ruso presenta algunas características bastante diferentes del español: utiliza el alfabeto cirílico, posee un sistema de casos gramaticales, diferencia entre verbos perfectivos e imperfectivos y cuenta con un sistema particular de verbos de movimiento.
Intentar aprender todos estos elementos de golpe resulta poco eficaz.
En nuestras clases los contenidos se introducen progresivamente, partiendo de estructuras sencillas y aumentando la dificultad a medida que el estudiante consolida lo aprendido.
Cada elemento nuevo se relaciona con conocimientos anteriores para que la gramática no aparezca como una acumulación de reglas aisladas, sino como un sistema que el alumno aprende a comprender y utilizar.
- Comprensión oral desde las primeras clases
Uno de los principales objetivos al estudiar cualquier idioma es llegar a comprenderlo cuando se escucha.
Por eso la comprensión oral en ruso se trabaja desde los primeros niveles.
Al principio se utilizan palabras, expresiones y conversaciones breves adaptadas al nivel del estudiante. Poco a poco aumenta la extensión y la dificultad de los audios y de las interacciones.
El alumno aprende a:
- reconocer palabras y expresiones frecuentes;
- identificar información concreta;
- comprender preguntas habituales;
- seguir conversaciones sencillas;
- acostumbrarse al ritmo y a la entonación del ruso;
- comprender progresivamente mensajes cada vez más naturales
- Conversación: utilizar el ruso desde el principio
Hablar es una parte esencial de nuestras clases.
Incluso en un nivel inicial es posible empezar a comunicarse utilizando estructuras sencillas.
Presentarse, preguntar un nombre, hablar de la familia, pedir algo, decir qué nos gusta, explicar dónde vivimos o mantener pequeños intercambios cotidianos permite utilizar inmediatamente lo que se está aprendiendo.
A medida que aumenta el nivel, las conversaciones se vuelven más amplias y complejas.
El alumno empieza a:
- describir situaciones;
- contar experiencias;
- expresar opiniones;
- justificar decisiones;
- explicar planes;
- comparar;
- narrar acontecimientos;
- participar en conversaciones más espontáneas.
El ruso se aprende también hablando ruso.
- Gramática rusa explicada para entenderla
La gramática tiene un papel importante en el aprendizaje del ruso.
Ignorarla no hace que desaparezca.
Los sustantivos cambian de terminación, los adjetivos concuerdan, los verbos presentan particularidades y los casos indican muchas de las relaciones que en español expresamos de otras maneras.
Sin embargo, estudiar gramática no tiene por qué significar memorizar páginas enteras de reglas.
En clase trabajamos primero la lógica de cada estructura: qué significa, para qué sirve y cuándo se utiliza.
Posteriormente se practica mediante ejercicios y situaciones comunicativas.
Entre los contenidos que aparecen progresivamente se encuentran:
- género y número;
- conjugación verbal;
- presente, pasado y futuro;
- casos gramaticales;
- concordancia;
- pronombres;
- preposiciones;
- aspecto verbal;
- verbos de movimiento;
- estructuras comparativas;
- subordinación;
- participios y otras construcciones de los niveles más avanzados.
- Los seis casos rusos, paso a paso
Los casos suelen ser una de las cuestiones que más preocupan a quienes piensan comenzar a estudiar ruso.
El ruso utiliza seis casos principales:
- nominativo;
- acusativo;
- genitivo;
- dativo;
- instrumental;
- preposicional.
Esto significa que determinadas palabras pueden cambiar de terminación dependiendo de la función que desempeñan en la frase.
Puede parecer complicado cuando se observa el sistema completo por primera vez.
Por eso no se estudia todo simultáneamente.
Los casos se introducen progresivamente, trabajando sus usos principales y practicándolos dentro de frases y situaciones concretas.
Con el tiempo, el estudiante deja de percibirlos como una colección de terminaciones y empieza a comprender la información que proporcionan.
- Pronunciación rusa
Una buena pronunciación empieza a construirse desde el primer día.
Corregir determinados hábitos resulta mucho más sencillo al comienzo del aprendizaje que después de años pronunciando una palabra de forma incorrecta.
Por eso prestamos atención a aspectos como:
- la correcta articulación de los sonidos;
- el acento de las palabras;
- la reducción de determinadas vocales;
- las consonantes duras y blandas;
- sonidos que no existen exactamente en español;
- ritmo y entonación.
El objetivo no es conseguir una pronunciación perfecta desde la primera clase, sino desarrollar desde el principio buenos hábitos de escucha y articulación.
- Aprender a leer el alfabeto cirílico
Quien empieza ruso desde cero no necesita conocer previamente el alfabeto cirílico.
Aprenderlo forma parte del curso.
El alfabeto ruso actual está compuesto por 33 letras y, aunque inicialmente pueda parecer muy diferente del latino, su aprendizaje suele resultar mucho más rápido de lo que imagina un principiante.
En las primeras clases se trabaja:
- reconocimiento de las letras;
- correspondencia entre letras y sonidos;
- lectura de sílabas;
- lectura de palabras;
- pronunciación;
- escritura.
A partir de ese momento la lectura deja de ser un ejercicio de descifrado y empieza a convertirse progresivamente en una herramienta para aprender vocabulario, gramática y expresiones nuevas.
- Escritura en ruso
La escritura ayuda a consolidar muchos aspectos del idioma.
Al escribir, el estudiante debe prestar atención a las terminaciones, la ortografía, la concordancia y la construcción de las frases.
En los primeros niveles se comienza con palabras, frases sencillas y pequeños textos.
Más adelante se trabaja la producción de:
- mensajes;
- descripciones;
- narraciones;
- correos;
- opiniones;
- textos argumentativos;
- producciones más amplias y complejas.
- Vocabulario útil y contextualizado
Aprender listas interminables de palabras aisladas suele producir resultados limitados.
Intentamos trabajar el vocabulario dentro de situaciones y contextos concretos.
Por ejemplo:
- presentaciones;
- familia;
- vivienda;
- comida;
- compras;
- ciudad;
- viajes;
- estudios;
- trabajo;
- tiempo libre;
- salud;
- cultura;
- relaciones personales;
- actualidad.
El objetivo es que las palabras no solo resulten conocidas cuando aparecen en un ejercicio, sino que puedan utilizarse posteriormente en una conversación o un texto.
- ¿Qué hacemos durante una clase de ruso?
No todas las clases son idénticas.
Dependiendo del contenido y del nivel pueden combinarse diferentes actividades:
- explicación de nuevos contenidos;
- ejercicios de gramática;
- conversación;
- comprensión oral;
- lectura;
- pronunciación;
- actividades de vocabulario;
- corrección de ejercicios;
- producción escrita;
- preguntas y resolución de dudas;
- revisión de contenidos anteriores.
- Trabajo personal fuera del aula
Las clases constituyen una parte fundamental del aprendizaje, pero el contacto regular con el idioma fuera del aula ayuda enormemente a progresar.
Por eso puede proponerse trabajo personal para consolidar lo visto en clase.
No se trata de dedicar diariamente horas al ruso.
En muchos casos resulta mucho más útil realizar pequeñas actividades con frecuencia:
- repasar vocabulario;
- completar algún ejercicio;
- releer un texto;
- escuchar un audio;
- practicar determinadas formas gramaticales;
- escribir unas frases;
- revisar lo trabajado en la sesión anterior.
- Material de clase
Nuestros cursos cuentan con material de aprendizaje incluido, de manera que el estudiante dispone de una referencia estructurada para seguir el programa del nivel correspondiente.
El material se complementa durante las clases con explicaciones, ejercicios y actividades adaptadas a las necesidades del grupo.
El libro constituye una herramienta de trabajo, pero la clase no consiste simplemente en seguir un libro página por página.
La función del profesor es explicar, ampliar, practicar y ayudar al estudiante a transformar esos contenidos en una competencia real.
- Grupos reducidos
Trabajamos con grupos de un máximo de 12 estudiantes.
Un grupo reducido permite al profesor conocer mejor la evolución de cada alumno, responder preguntas, corregir errores y proporcionar más oportunidades de participación.
También facilita que la conversación tenga un peso real dentro de las clases.
Aprender un idioma requiere utilizarlo, y para utilizarlo es necesario disponer de oportunidades para participar.
- Profesores nativos y bilingües
La enseñanza corre a cargo de profesores nativos o bilingües con dominio del idioma ruso.
El profesor no solo transmite vocabulario y gramática. También ayuda al alumno a comprender la pronunciación, los usos habituales del idioma y determinados aspectos culturales necesarios para interpretar correctamente muchas situaciones comunicativas.
Además, conocer las dificultades habituales de los estudiantes hispanohablantes permite anticipar problemas frecuentes y explicar con claridad aquellos aspectos en los que ruso y español funcionan de manera diferente.
- Equilibrio entre gramática y comunicación
A veces se presentan dos maneras supuestamente opuestas de aprender idiomas. Una estaría basada casi exclusivamente en gramática y ejercicios. La otra intentaría prescindir prácticamente de cualquier explicación gramatical y limitarse a conversar.
Nosotros consideramos que ambas competencias son necesarias.
La gramática ayuda a construir correctamente el idioma y la comunicación permite convertir ese conocimiento en una herramienta real. Por eso combinamos explicación, práctica y uso. El estudiante debe entender por qué una frase se construye de determinada manera, pero también debe ser capaz de utilizarla cuando la necesita.
- Clases para quienes empiezan desde cero
No es necesario haber estudiado ruso anteriormente.
Los grupos de iniciación comienzan desde el principio:
alfabeto, pronunciación, primeras palabras, primeras estructuras y primeras conversaciones.
Nadie tiene que llegar sabiendo cirílico.
Nadie tiene que haber estudiado casos gramaticales.
Nadie tiene que conocer previamente la pronunciación rusa.
Todo ello forma parte del aprendizaje.
- Y para quienes ya han estudiado ruso
También es posible continuar estudiando si ya se poseen conocimientos previos.
En ese caso es importante determinar qué contenidos y competencias domina realmente el estudiante.
Dos personas que han estudiado ruso durante el mismo número de años pueden presentar niveles muy distintos dependiendo de la intensidad de sus cursos, la continuidad del estudio y la práctica realizada.
Por eso la incorporación debe realizarse al grupo que mejor corresponda al nivel real del alumno.
- Aprender ruso significa utilizar ruso
- Nuestro objetivo es que cada nuevo contenido tenga una finalidad.
- Aprendemos vocabulario para poder expresarnos.
- Estudiamos gramática para construir frases correctamente.
- Trabajamos pronunciación para poder hablar y ser comprendidos.
- Leemos para acceder a información nueva.
- Escuchamos para comprender a otras personas.
- Escribimos para organizar y expresar nuestras ideas.
- Y conversamos para convertir todos esos conocimientos en comunicación.
En Academia de Ruso de LinguaEstudio queremos que el estudiante comprenda el idioma, pero, sobre todo, que poco a poco vaya siendo capaz de hacer cosas con él.
Porque aprender ruso no consiste únicamente en saber ruso.
Consiste en poder utilizarlo.

